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El es Misericordia

Recordatorio amigable: el sufrimiento es inevitable, es por nuestro bien y tiene un sentido.  Me hago esta nota mental, porque últimamente siento que me arrastro por el piso, sin ánimo, y hasta la más mínima cosa me cuesta un montón. Y a diferencia de otros momentos de mi vida, no me siento en sequía espiritual. Se trata más bien de un cansancio espiritual agudo, que parece que quiere quedarse a vivir en mi morada. Una vez alguien me dijo "si estas cansada, no renuncies, sino aprende a descansar". Y creo que esto tiene vigencia en el mundo espiritual, con la diferencia que se trata de una dimensión tan profunda del ser, que tan sólo una noche de buen sueño no es suficiente. Necesito una cura con la naturaleza de mi mal.  La primera morada de mi interior es la parte emocional, la que puedo buscar regular de dos formas. La primera es abrazando a mis seres queridos, especialmente a mi esposo. Cada abrazo es una explosión de hormonas oxitocina que me relaja y me hace sentir...
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La Lucha

Me la vivo en una lucha eterna entre mi voluntad y la Voluntad de Dios. Creo que la oración más eficiente en mi caso sería: Por favor, Dios, haz que mi voluntad sea la tuya. Y pienso que eso no tendría mucho mérito, porque ahí no hay esfuerzo. La batalla es cada segundo de distracción, cada transición de una actividad a la otra especialmente cuando no estoy haciendo algo que requiera largos períodos de concentración. Pero es la naturaleza de mi trabajo, al menos hoy tengo que aceptarlo y hacerle frente con lo que tengo. Quisiera ser muy virtuosa, para ganar cada vez que llegue la tentación. Quiero vencer los pensamientos de vicio, de satisfacción inmediata: ver el teléfono, pensar en comida que no me conviene, platicar de cualquier cosa un poco más de lo que debo... en fin... cosas pequeñitas, pero como todo, se acumula y el resultado es gigantesco. ¿ Qué me dice Jesús sobre eso? viene a mi mente " El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cr...

El Silencio

RESCATO UNA LÍNEA DEL POST ANTERIOR: "Dios, que está dentro de mi, me mueve a buscar ser como El, para que un día vuelva a unirme perfectamente a El y finalmente estar completa. En definitiva, el anhelo de mi alma es Sólo Dios." Esta afirmación me trae a la mente a uno de los mejores libros que me he leído sobre hábitos, escrito por Stephen Covey, y específicamente me refiero a uno de sus 7 hábitos:  Comenzar con el fin en mente . Y lo relaciono porque Dios es el comienzo y el fin de nuestras vidas. Y tantas veces le damos mil vueltas al asunto existencial, y está bastante claro.  Como hábito debemos empezar con Dios en mente . Y dejando la teoría de un lado, llevar esto a la práctica se vería como conversar con Dios cada vez que queramos iniciar algo: ya sea el día, un determinado proyecto, la jornada de trabajo, o incluso una conversación difícil que nos toque tener. Si logramos incorporar ese hábito en nuestra vida, el camino y el rumbo que tomar cada vez estarán más...

En blanco

     Cómo me intimida una hoja en blanco. La única forma de combatirlo es escribiendo o pintando, así sean cosas feas. Y luego, surge la magia. Fluyen las ideas desde el alma hasta el lienzo. Así con estas líneas inauguro este experimento, el de crear y dejar huella de las buenas conversaciones que a veces tengo conmigo misma.      Así que te presento a Elena, mi nueva ahijada, la que me hace soñar con ser madre un día. O nuevamente, supongo. En todo caso, Elena me hace preguntarme cuestiones existenciales. ¿Para qué estoy aquí? ¿Habrá otro lugar donde yo deba estar? ¿Estoy aprovechando la vida que tengo? Todo me lleva a la misma respuesta: Dios, mi autor y creador. El sabe todo de mí, y lo único lógico es pensar que quiere decírmelo, o repetírmelo.        La cosa  es que yo, y tu que lees esto, tenemos una composición de dos partes indivisibles pero reconocibles: una parte material (el cuerpo) y una espiritual (el alma). La exp...