Recordatorio amigable: el sufrimiento es inevitable, es por nuestro bien y tiene un sentido. Me hago esta nota mental, porque últimamente siento que me arrastro por el piso, sin ánimo, y hasta la más mínima cosa me cuesta un montón. Y a diferencia de otros momentos de mi vida, no me siento en sequía espiritual. Se trata más bien de un cansancio espiritual agudo, que parece que quiere quedarse a vivir en mi morada. Una vez alguien me dijo "si estas cansada, no renuncies, sino aprende a descansar". Y creo que esto tiene vigencia en el mundo espiritual, con la diferencia que se trata de una dimensión tan profunda del ser, que tan sólo una noche de buen sueño no es suficiente. Necesito una cura con la naturaleza de mi mal. La primera morada de mi interior es la parte emocional, la que puedo buscar regular de dos formas. La primera es abrazando a mis seres queridos, especialmente a mi esposo. Cada abrazo es una explosión de hormonas oxitocina que me relaja y me hace sentir...
Me la vivo en una lucha eterna entre mi voluntad y la Voluntad de Dios. Creo que la oración más eficiente en mi caso sería: Por favor, Dios, haz que mi voluntad sea la tuya. Y pienso que eso no tendría mucho mérito, porque ahí no hay esfuerzo. La batalla es cada segundo de distracción, cada transición de una actividad a la otra especialmente cuando no estoy haciendo algo que requiera largos períodos de concentración. Pero es la naturaleza de mi trabajo, al menos hoy tengo que aceptarlo y hacerle frente con lo que tengo. Quisiera ser muy virtuosa, para ganar cada vez que llegue la tentación. Quiero vencer los pensamientos de vicio, de satisfacción inmediata: ver el teléfono, pensar en comida que no me conviene, platicar de cualquier cosa un poco más de lo que debo... en fin... cosas pequeñitas, pero como todo, se acumula y el resultado es gigantesco. ¿ Qué me dice Jesús sobre eso? viene a mi mente " El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cr...